viernes, 26 de abril de 2019

POESÍA Y PATADAS



Wiss se ha sentido totalmente identificada con las letras de este escritor al hablar del fútbol femenino en la historia. Wiss os puede contar que, allá por el año 1.994-1.995, ella jugaba al fútbol. En Huesca, una pequeña capital de provincia, un modesto club de fútbol base, El Peñas, decidió darle una oportunidad al fútbol femenino creando un equipo para la liga regional. Y allá que se embarcó Wiss, tras años soñando con vestir la camiseta roja de la selección española de baloncesto. Ese sueño truncado por las rodillas y el hecho de amar el deporte de equipo, la hizo animarse a formar parte de esa locura que era convertirse en jugadora de fútbol, un deporte de machos.
Miguel Ángel Ortiz ha recopilado, a lo largo de su vida, toda la literatura a nivel nacional e internacional que ha podido encontrar, ambientada o basada en el fútbol. Y sus palabras, que ahora transcribo, me han hecho recordar que yo viví la misma experiencia que su hermana cuando saltaba al campo a jugar.
Antes de dejaros con esas palabras, contaros un pequeño recuerdo personal wissniano. Cuando empezamos a jugar, apenas teníamos fuerza para darle al balón. Fue a base de entrenos y de chutar a puerta miles de veces que conseguimos acercarnos a lanzar con la fuerza bruta de un jugador masculino. También se nos reían como a la hermana de Miguel y nosotras, sin amedentarnos, comenzamos a llamar a nuestros lanzamientos flojos "tiros barbie" (lo siento por la muñeca) pero era una forma de reírnos de nosotras mismas y de no dejar que nos afectaran las burlas y los insultos de los hombres que venían a vernos para reírse de nosotras.
Mi primer gol fue ridículo. Mi hermano, que estaba en la grada se hizo la croqueta en el suelo de la risa. Pero yo lo celebré como si hubiera sido el gol que me diera una champions. Tiré desde fuera del área y la pelota fue botando como a cámara lenta hasta llegar al pie de la portera y colarse dentro de la portería mientras la pobre intentaba agacharse a cogerla. Perdimos 10-1.
Pero fue el principio de mi particular lucha con el balón. Mi mejor gol, dos años después, fue un tiro desde fuera del área, chutado directamente a pase de una compañera, con el exterior del empeine, y que se coló por la escuadra. Hasta los aficionados del equipo rival me felicitaron.
Ese fue el cambio que vivimos en Aragón. El primer año risas y dos años después aplausos y felicitaciones. La lucha, el tesón y el sufrimiento merecieron la pena.

Ahora Wiss os deja con las palabras textuales de Miguel Ángel Ortiz sobre el fútbol femenino, su hermana y las pioneras, mujeres que se revelaron contra los estatutos de los clubs machistas, como Edelmira Calvetó que fue la primera mujer socio del Barcelona en 1.913, y contra sus propios maridos; y hombres que creyeron que la mujer también podía jugar a este deporte y dar espéctaculo, como Paco Brau que entrenó a las Spanish Girl's Club en 1.914, a pesar de las dificultades que eso entrañaba..




...." No me he olvidado del fútbol femenino ni de las escritoras que le han dedicado textos al balompié. Ellas también juegan este partio. El fútbol, dijo Pasolini, ha sido un mundo solo de machos o de machos solos. Y el rectángulo de hierba, el terreno masculino por antonomasia. Su conquista por parte de las mujeres no ha sido fácil. En este sentido, aunque devolviendo un triste reflejo, el fútbol también ha funcionado com espejo de nuestra sociedad machista y patriarcal. Pero, a la vez, ha devuelto el reflejo de muchas mujeres luchadoras que han peleado por todos los balones, a pesar de que el árbitro estaba vergonzosamente comprado y el partido amañado.
Conozco parte de esta historia porque mi hermana, desde pequeña, jugaba con nosotros como una más. Aunque le daba mil vueltas a la mayoría de los chicos, siempre aparecía el listo que decía que una eliminatoria con chicas era una pachanga, o el bocachancla que mandaba a las mujeres a la cocina. Mi hermana contestaba en el campo. En cuanto se hacía con el balón, buscaba al listillo, lo ridiculizaba con un caño y se clasificaba para la siguiente ronda sin despeinarse la coleta.
Mediados los 90, no abundaban los equipos femeninos. Y menos en pueblos como el mío. Pero con el equipo de fútbol sala del colegio, mi hermana y sus compañeras quedaron terceras de Castilla y León. Ningún equipo masculino llegó tan lejos. Manteniendo el mismo bloque, unos años después formaron las primera plantilla femenina del Alcázar C.D., el club local. Jugaban mis primas gemelas, y hasta mi madre hizo de masajista saltando al campo con un milagroso botellín de agua que lo curaba todo. Al principio, para muchos aquello era un espectáculo exótico. "No corren como los chicos", decían. "No chutan fuerte", decían. "Eso no es fútbol", decían. Pero el fútbol, como la belleza, se esconde en los ojos del que mira, y para ver las cosas importantes de la vida primero hay que aprender a mirar.
Mi hermana marcó todo tipo de goles: de falta, desde el medio campo, de penalti, de jugada colectiva, de cabeza. La llamó la Selección de Castilla y León. Le pagaron 6.000 pesetas por ir a una concentración en Burgos. La mala suerte quiso que el único amistoso que disputaron en mi pueblo no pudiera jugarlo por lesión. Cuando se recuperó, la convocaron para una concentración larga en Canarias. Y nos sorprendió a todos diciendo que no iba. No hubo manera de convencerla. Mi hermana entendía el fútbol como un juego de amistad, y en la isla no estarían sus amigas. Sus compañeras, su familia. Para entonces, sin embargo, ya había cerrado muchas bocas.

La escasa producción literaria sobre fútbol firmada por escritoras también da pistas sobre esta desigual situación. Es difícil apasionarse por algo si constantemente te alejan del objeto de tu pasión, y quizá por esta razón han sido pocas las mujeres que han escrito sobre fútbol. Pocas aparecen en recopilaciones de cuentos o poemarios. Apenas existen novelas. Pero, a través de ellas (y de las futbolistas a las que no pudieron echar del campo), he tratado de contar su historia: una en la que los hombres han intentado dejarlas en fuera de juego con tretas antideportivas, y que reclama la llegada del VAR para revisar a cámara lenta los detalles de muchas jugadas polémicas. Una historia que, ójala, cuenten ellas desde su propio sentido y sensibilidad"....



jueves, 27 de diciembre de 2018

RESEÑA DE "EL IMPERIO CONTRA DIOS" DE ANDRÉS DÍAZ SÁNCHEZ




SINOPSIS

En las tabernas y en los palacios, sobre la tierra firme planetaria o sobre el metal de las naves y las estaciones espaciales, los juglares cantaban aquel relato épico, la lucha entre las dos potencias dominantes del Sistema uramio: El Imperio dauar y el Sagrado dur, la religión del Enjambre uracsano. Una guerra santa en la que combatieron ejércitos colosales de infantería planetaria y armadas de naves asesinas, un caos de batallas en la superficie o en la órbita de los mundos, una lucha protagonizada por guerreros, sacerdotes, políticos, mercaderes y aventureros de diferentes especies inteligentes. Una historia épica protagonizada por razas alienígenas... y ningún ser humano.


RESEÑA

Me gusta la ciencia ficción sencilla, comprensible, donde pueda imaginarme a los seres extraños inventados por los autores y visualizar las naves y los planetas de sistemas planetarios muy distintos al Solar. Y Andrés lo ha conseguido en esta novela.
Describir un Sistema de Planetas habitados por seres no humanos y que, ni por asomo, se parezcan aunque sus civilizaciones se asemejen a las nuestras, es difícil. En ese Universo imaginado por Andrés Díaz, los habitantes de los planetas son evoluciones de otras especies animales distintas  a las que evolucionaron para que surgiera el ser humano; son inteligentes y se han desarrollado a semejanza de la Tierra.
¿Y por qué no podría ser cierto? En otra galaxia, muy lejana, vivirían y se desarrollarían ignorantes de nuestra existencia como nosotros de ellos.
Andrés Díaz utiliza una prosa sencilla, y nos adentra en las encarnizadas luchas por el poder y la gestión de la galaxia. La guerra es la protagonista. Narrada en forma de gesta, como si de una leyenda se tratara, pasa por la historia de esas civilizaciones, recreando y haciendo guiños a las situaciones que se están viviendo en nuestra civilización, o que, incluso, podrían llegar a ocurrir, por desgracia.
Recomiendo su lectura. Es amena y agradable. Y resulta curioso; un libro donde el ser humano no aparece ni nombrado ni dibujado siquiera. Una historia donde no existimos merece la pena leerla solo por eso.

LO MEJOR
La recreación de las diferentes especies. Dauares, Dures y Sianitas. Me han encantado, sobre todo estos últimos y su cultura. Creo que se merecen una novela para ellos solos.

LO PEOR
Los personajes son débiles, se quedan en el olvido. Quizás es lo que ha querido plasmar el autor pero yo siempre he creído que los personajes fuertes dejan más poso en los lectores. He echado de menos añorar a algún personaje de la trama.


domingo, 6 de mayo de 2018

RESEÑA DE "EL OTRO LADO" DE CARLOS NAVAS





SINOPSIS

En Lost Signal, el pueblo más aislado del condado de Maryland, oscurece antes que en cualquier otra zona de Norteamérica.
Las leyendas de los lugareños aseguran que muchos de sus habitantes perdieron la cordura en los últimos años, hastiados por la soledad, las largas distancias y la dificultad para las comunicaciones, aunque todavía quedan atisbos de lucidez entre los 23 habitantes que actualmente viven allí.
Corinna Sanders y Jeffrey Logan establecen un extraño lazo de amistad que les lleva hasta una recóndita casa en lo más profundo del bosque, una construcción forestal con un pasado realmente perturbador. El interior de la casa parece albergar un juego psicológico que ambos quieren llevar demasiado lejos. Pero Corinna ha descubierto que salir de las oscuras dependencias de Fairmont Creek no va a ser el único de sus problemas. El cuerpo de River Ville, un hombre fallecido en extrañas circunstancias, completa un puzle sobrecogedor en el que ninguna de las piezas encaja, aunque todo parece estar inquietantemente relacionado.
¿Quién es River Ville? ¿Qué secretos esconde su cuerpo? ¿Quiénes son y qué pretenden Corinna y Logan? ¿Encontrarán la ansiada verdad antes de que sea demasiado tarde para todos?
Las extrañas y desconcertantes revelaciones que van encontrando vaticinan que algo mucho más escalofriante está a punto de suceder…

RESEÑA

Carlos Navas me ha vuelto a sorprender con su segunda novela. Ha adquirido un grado de madurez literaria que ya le acredita como un escritor con gran proyección, en este mundo tan difícil que es la literatura de terror. Casas encantadas, bosques misteriosos, extraños hospitales, muertos en extrañas circunstancias; todo un cúmulo de ingredientes que, sueltos pueden dar para varias novelas, pero que mezclados, producen un buen cóctel construido por un verdadero barman de las letras.

Original, como en su anterior novela, “La última habitación”; esta historia no deja de sorprender hasta la página final. Y esto lo cuento ya, sin desvelar nada, porque es importante saber que al terminar la novela, el sorpresón final hace que merezca la pena involucrarse totalmente en la lectura de esta novela.

La historia va entremezclando capítulos y personajes, pareciendo al principio un ovillo enmadejado. Pero conforme va avanzando su lectura, se van atando los cabos sueltos que van quedando en los múltiples capítulos, y así se va desmadejando el ovillo, hasta llegar al verdadero desenlace de la misteriosa historia que viven sus personajes.

Al comienzo de la novela sí que hay momentos donde resulta un poco difícil ubicar a todos los personajes, quizás porque hay muchos y en diferentes escenarios. Pero eso se soluciona al final, cuando llega el desenlace de la novela y todos los personajes son colocados en sus respectivos roles de la historia. Así que hay que leer la novela sin anticiparse a los acontecimientos, porque la trama va dirigida hacia un desenlace que nada tiene que ver con lo que se puede llegar a pensar al principio de la lectura.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta novela es su tono misterioso y la narración pausada pero concreta de cada capítulo. Nada queda al azar en esta historia. Y eso, para mí, denota trabajo y esfuerzo por parte del autor.

Como he dicho más arriba, he sentido que Carlos Navas ha madurado mucho en su narración y esta novela me gusta muchísimo más que la anterior. Y ahora espero impaciente a que escriba una nueva. El reto será difícil porque tiene el listón muy alto.
Así que desde mi humilde blog os animo a leer a este escritor en ciernes que, estoy segura de ello, nos va a dar más de una sorpresa agradable con sus próximas novelas.



La novela la podéis adquirir en https://www.amazon.es/otro-lado-Carlos-Navas




sábado, 11 de marzo de 2017

RESEÑA DE "LA ÚLTIMA HABITACIÓN" DE CARLOS NAVAS



SINOPSIS

Todo edificio guarda secretos.
El célebre y enigmático edificio Secret Garden, situado a las afueras de Madrid, no es una excepción. Su fachada de piedra natural y color negro azabache, esconde, tras sus paredes, la versión más siniestra e inquietante de la naturaleza humana.
Este libro recoge las llamadas telefónicas registradas en el interior del edificio Secret Garden y en zonas colindantes, durante la noche del viernes 27 de noviembre de 2015.
Un edificio donde el mal se desata de la manera más atroz, depravada e imprevisible.
Secretos que convierten el día a día en una infame rutina.
Secretos sin escrúpulos que siembran de pánico tu existencia.
Secretos que esconden el verdadero infierno de la vida, y que perduran ocultos sin ningún tipo de castigo…
…hasta que llega la noche.
Esta noche, alguien va a descubrir estos secretos.
¿Estás preparado para conocer la verdad?

RESEÑA

Carlos Navas nos sorprende con su primera novela. Una historia de intriga y de suspense donde hasta el final de la trama no descubres quién es quién.
La historia no transcurre de manera normal. No tiene un hilo conductor con introducción, nudo y desenlace, lo más común en la estructura de una novela.
Carlos innova. Y de qué manera. Nos invita a colaborar con él en su propia trama. El lector desde el principio anda un poco perdido entre números de teléfono, nombres de personas que viven en pisos de un mismo bloque y conversaciones sueltas que, a primera vista, no parecen conectadas por nadie. Pero nada, en ese edificio y en esa historia, es lo que parece.
Es preciso leer su novela despacio, aunque el estilo utilizado invite a leer de tirón todas las llamadas de teléfono. Si se lee deprisa se pierde el hilo de la narración y resulta caótica su lectura.
¿Cómo leer esta novela, entonces? Es muy sencillo. Con paciencia, hilvanando cada llamada, que parece inconexa, con las demás. A veces es necesario detenerse en la lectura y regresar a las páginas anteriores para descubrir por qué un personaje dice una cosa y hace otra.
Así se entienden y se descubren los oscuros secretos que guardan los vecinos del Secret Garden.
Además, Carlos nos ayuda a desenredar el ovillo del entramado de la historia con una segunda parte, muy  clarificadora, en la cual nos cuenta los hechos acontecidos en el edificio en forma de informes policiales. Y así cerrar el difícil círculo que había abierto con valentía y finalizar la historia de manera también muy sorprendente.
Ha conseguido, con este novedoso formato, encontrar la cuadratura del círculo. Lo más destacable de la novela es su extraña estructura. Utiliza valientemente el lenguaje coloquial. No existen apenas descripciones del entorno donde transcurre la historia. Y los personajes hablan en diferentes tramos de tiempo, siendo dificultoso ubicarlos hasta que no llega el impactante final donde todo encaja como un perfecto puzzle.
Como nota negativa decir que las imágenes que acompañan a la novela quedan muy opacas y poco claras. Imagino que el hecho de imprimirlas en blanco y negro y no en color, tiene algo que ver con el encarecimiento del coste de la novela. Quizá el toque de color le habría dado a esas imágenes más claridad. Y la portada me resulta un poco oscura. Solo aclarando un poco el fondo le habría dado más protagonismo al edificio que casi se difumina con el negro de su alrededor.



Me ha sorprendido gratamente descubrir la oculta faceta de escritor de Carlos Navas. Un gran maquetador y diseñador de su propia página web que ha dado un paso muy importante en su carrera de escritor. Espero con ansia su próximo trabajo. Seguro que busca sorprendernos de nuevo.
¡Ah! Y no olvidéis de leeros los agradecimientos. También están escritos en un formato muy original.










domingo, 26 de febrero de 2017

EL TESLA ROJO MARILYN MONROE


Me resultaba extraño verlo allí enchufado. Como un vulgar teléfono móvil, el coche se cargaba en el garaje. Rubén se había gastado todos sus ahorros en el moderno automóvil. Un Tesla S2015. Me dejó elegir el color, ¡qué amable! Escogí un rojo Marilyn Monroe que hacía que cualquier humano que anduviera por la calle se girara a su paso para contemplarlo.
Era sigiloso como un gato, ni al arrancar se escuchaba el sonido característico de cualquier otro vehículo. El Tesla conducía solo. Rubén programaba la ruta en el GPS y se divertía dejando el asiento del conductor abandonado para sustos y sobresaltos de otros conductores y viandantes. La policía local nos detenía continuamente y yo, en mi humilde opinión, la comprendía. Prepotencia y soberbia en un solo artilugio. Poseíamos el coche más alucinante del mercado.
Esa mañana Rubén no se había levantado de la cama. Una migraña monstruosa amenazaba con colapsar su cerebro de ingeniero. Sentía pánico a sufrir una muerte cerebral. Cuando el dolor de cabeza se cebaba en sus neuronas, se refugiaba bajo las sábanas de seda barata de nuestra cama. Rubén inundaba su sistema nervioso de ansiolíticos y de analgésicos que lo dejaban medio en coma durante horas.
Desayuné un gran café con leche, tranquila, con una calma de asesina psicópata. Lo he sabido desde su llegada. Ese coche piensa, aparte de conducir solo. Y me odia. Estoy convencida de que siente unos horribles celos hacia mi persona. Porque Rubén me lleva a todas partes con él, y lo aparca, abandonándolo, mientras cenamos, entramos a comprar en  los grandes almacenes o vamos a ver la última película de moda en el cine del centro.
Rubén lo deja tirado, agarrado con un cable a un poste especial, como a un perro. El Tesla rojo Marilyn Monroe se siente una mascota despechada. Su mecanismo de defensa ya ha intentado zafarse de mí de mil maneras diferentes.
Una noche, sin causa aparente, saltó el airbag en mi cara. Me rompió la nariz. Tuve que llevar una máscara protectora todo el verano. Deseé que lo robaran o que se prendiera fuego, en aquellos días.
Otro día, en el parking del supermercado, arrancó sin darle la orden y me arrastró unos metros por el suelo mugroso del aparcamiento. Me destrozó el vestido, quedando desgarradas mis medias, el bolso roto con todas mis cosas esparcidas por el suelo y  una inmensa rabia contenida.
Rubén decía que eran pequeños defectos rectificables. En el concesionario lo revisaron varias veces sin resultados. El coche estaba perfecto. Creo que el vendedor me miraba  con pena. Debía pensar que la que necesitaba una reparación urgente era yo y no el Tesla. Y lo entendía. Quién me iba a creer. Un coche loco, celoso y asesino. Eso solo existió una vez en la mente de un escritor también pasado de rosca.
Ahora, en el garaje, observo esa monstruosidad y sonrío. Pon muy moderno que sea, depende de un enchufe. Y, esa noche, ¡qué casualidad!, a ese único enchufe no había llegado la electricidad. Compruebo, con orgullo de asesina primeriza, que no responde a la orden de apertura de puertas del mando a distancia. El precioso Tesla rojo Marilyn Monroe yace muerto en su aparcamiento.


Las sirenas aullaron. Todo el barrio salió a la calle. Las luces de los flashes cegaban a los policías que acordonaban la zona. Internet bullía de comentarios. La primera foto robada, que un vecino pudo hacer con un móvil, se volvió viral en cuestión de segundos.
 Los testigos presenciales del suceso se hacían selfies con una mujer tirada en el suelo. Su cabeza, aplastada contra el asfalto. Restos de sangre y masa cerebral esparcida entre las grietas de la acera. Una puerta del garaje curvada hacia arriba. Un hueco entre el amasijo de hierros de esa puerta. Huellas de un coche que se ha dado a la fuga en cuestión de segundos, después de pasar por encima de la cabeza de la mujer. Los dibujos de un neumático de lujo se observan tatuados entre la maraña de pelo revuelto y mojado por la sangre y los fluidos de aquel inerte cuerpo.
La ambulancia se llevaba a un hombre desquiciado. Gritaba que había sido el Tesla, que su mujer tenía razón. Pero nadie creía sus incoherentes palabras. La policía lo había encontrado en la cama, sedado, dormido, aguardando a que su jaqueca menguara. Ahora buscaban el coche. Un Tesla rojo S2015, la prueba que incriminaría a Rubén en aquel horripilante asesinato.
En los noticiarios se anunciaba como otro caso de violencia machista. Manifestaciones de protesta en el ayuntamiento de la ciudad copaban las portadas de los periódicos nacionales. Rubén permanecía en un centro, controlado por médicos especialistas, aguardando al juicio abierto por asesinato en primer grado. El mundo, aturdido por tanta violencia gratuita en los telediarios, seguía los programas de debate abiertos a raíz del caso.
Mientras, no lejos de allí, en un granero abandonado, un Tesla rojo Marilyn Monroe, escucha las noticias. Espera paciente. Rubén se debe presentar en los juzgados a la mañana siguiente para su juicio. Su amor, su compañero, su dueño. Irá a rescatarlo, ya está preparado, y viajarán hasta el fin de los días, juntos.

sábado, 23 de julio de 2016

RESEÑA DE "VIOLETA EN EL JARDÍN DE FUEGO" DE ALICIA SÁNCHEZ


 
SINOPSIS
Violeta es una adolescente que, además de tener un cuerpo extraño (es alta y muy delgada, como un esqueleto viviente) asegura tener poderes paranormales. Cuando su madre, Sola, sufre un ictus, Violeta quedará a merced de todos aquellos que quieren aprovecharse de ella: Flora, una escritora romántica que pretende lucrarse con sus poderes. Dalia, una dominatrix obsesionada con su inusual belleza y, sobre todo, el doctor Alexander, un científico loco que desea utilizarla en sus crueles experimentos.
Pero Sola logra recuperarse y no tardará en vengarse de todos aquellos que han querido arrebatarle a su pequeña. Con el cuerpo y el alma deformados por el dolor, la madre coraje luchará con uñas y dientes para proteger a su hija, la niña rara, la atracción de feria, la flor más hermosa del jardín de fuego.

RESEÑA
Alicia Sánchez nos sumerge, en esta novela, en un mundo de circo de los horrores. Su novela, extraña como la misma protagonista, nos pasea por el terror del sexo en su faceta más cruel. También nos lleva de la mano por los intrínsecos caminos de la codicia humana y de la locura de las mentes más inteligentes que puedan nacer en el mundo.
LO PEOR
Es una novela corta, demasiado para mi gusto. Su genial idea queda en un ¿por qué no más? Y es uno de los puntos negativos en los que debo hacer hincapié. Quizás en esa extensión, habría llegado más al fondo de los personajes. Unos personajes bien dibujados, cuyos retratos dejan huella. Son personajes histriónicos que darían para una novela cada uno por separado. Y por ello recalco que debería haber extendido la novela. Unos capítulos más donde describiera con más detalle a esos personajes. Nos describiera los lugares en los que ellos pasaban sus horas más oscuras y la novela hubiera quedado redonda.
Qué decir también de la editorial. Un desastre de maquetación y una "no" revisión del texto, desmerecen a la escritora. Y no me parece justo. Alicia escribe muy bien y, solamente con un pequeño repaso, esos pequeños errores que aparecen, sobre todo al comienzo de la narración, no hubieran dejado ese mal sabor de boca porque no habrían aparecido siquiera.
La maquetación es pésima. No guarda márgenes ni por arriba, ni por abajo, ni por los lados. Y no lo entiendo, aunque no me sorprende. Es el segundo libro que leo de esta editorial y he encontrado parecidos errores. Lo malo de esto es que solemos atribuirlo a los escritores y, por una vez, puedo decir que no es así. No ha sido Alicia Sánchez quien maquetó la novela ni quien confió en una edición revisada para salir a la luz. Así que les dejamos el marrón a los propietarios de esta editorial. Espero que este pequeño rapapolvo les sirva para enmendarse. Unas disculpas no sirven cuando una escritora se juega su prestigio con su primera publicación seria.

LO MEJOR
La historia. La idea. Su espeluznante desenlace. Alicia Sánchez promete y espero que en la próxima novela se explaye en contarnos lo que más domina: la oscura mente retorcida de los seres humanos.
Me gusta el presente. Está escrito en ese tiempo verbal. Un tiempo difícil de tratar cuando se narra en tercera persona. Cuando la novela coge carrerilla es cuando se siente más ese tiempo verbal. Parece que estés viviendo las escenas en ese mismo momento. Alicia te lleva por los capítulos como si acompañaras de la mano a sus personajes.

Recomiendo su lectura. Ahora, en verano, un tiempo perfecto para tumbarte en la hierba o en la playa y disfrutar del horror de su lectura. Y aguardo con ansias una nueva historia, más larga eso sí, surgida de la retorcida mente de Alicia Sánchez.




domingo, 18 de enero de 2015

LA CUEVA



Era tan obvio que nunca se percataron de que en realidad sí existía. Tantas historias narradas desde el principio de la historia de la humanidad; escritas por locos, por ilusos que inventaban leyendas sobre su existencia. Y al final se comprobó que en el fondo de aquellas cuevas, seres gigantes aguardaban el momento idóneo para acabar con la plaga que invadía la Tierra.

Almudena paseaba por el lindero del bosque. Había alquilado una pequeña cabaña para pasar un fin de semana aislada de la vorágine de la ciudad. Su trabajo la tenía inmersa en una espiral de locura, sin salida, oscura y triste. Miserias de sueldos recibidos con agradecimiento al final de cada mes, solo para sobrevivir un poco más y morir más lentamente.
Se había robado a sí misma. Y con el poco dinero que se sisó, se marchó al lindero del bosque de las flores muertas. Un lugar plagado de leyendas. Sus cuevas no eran visitadas ni por turistas, ni excursionistas ni científicos. Hacia muchos tiempo que se habían dejado allí, olvidadas, porque el miedo seguía alimentando a la humanidad, aún ya muerta gracias a las nuevas tecnologías.

Caminaba, buscando una inspiración perdida hacía meses. Apenas escribía garabatos en su cuaderno de notas y ninguna idea buena amanecía en su mente marchita.
Descubrió la senda casi sin darse cuenta. Una senda horadara en la espesura de la arboleda, apenas perceptible. O eso creyó Almudena. Y decidió seguirla. Parecía que el bosque le abría paso conforme avanzaba camino de las rocas que se descubrían a lo lejos.
¡Oh! Egocéntrica Almudena. Ella creyó que la naturaleza la amaba y le abría sus brazos de ramas para enseñarle sus secretos, sus rincones paradisíacos. Y, alegre, como una colegiada recién salida de la escuela, avanzó hacia las cuevas que la observaban con sus ojos oscuros.
Almudena llegó hasta ellas. No sintió terror alguno, ni siquiera se le pasó por su mente que dentro de aquellas oquedades negras le aguardara la muerte.
Entró como se entra en un supermercado. La luz de la tarde daba de lleno en su interior y pudo ver que no había nada interesante. Solo una cueva como otra cualquiera. Pero la inspiración llegó como un soplo de aire frescto y Almudena tuvo una idea para un nuevo relato.

"Unos hombres antiguos vivieron en aquellas cuevas. Humanos sin ánimo de lucro, que vivían en paz con la naturaleza".

Se dio la vuelta para regresar a su cabaña y comenzar a escribir. Le dio la espalda a la oscuridad y, ella, traidora como siempre, la engulló.

Despertó sin saber cuántas horas había dormido. Despertó sin saber dónde se encontraba. Solo su mente recordaba la cueva y a los hombres que en una época remota habitaron en ella.
No podía moverse. Estaba dentro de una tela. La habrían secuestrado, pensó. Y la violarían, y la matarían. Vaya desastre. Huir de la humanidad para encontrarse con un tarado sexual en el interior de un bosque.

En el exterior de la cueva ya amanecía y un pequeño atisbo de luz penetró en el interior para que Almudena se situase. Se vio a sí misma envuelta en una tela blanca, suave como la seda. Olía raro, a corrompido y a carne muerta. Escuchó un siseo, un susurro de pasos sedosos que avanzaban desde la oscuridad.

Aquella monstruosidad la observaba con sus ocho ojos, mientras una boca inmensa se abría. Y Almudena se desmayó.....


Cuatro meses después un grupo de hombres alcanzó a descubrir la cueva. Entraron con linternas y con pistolas. Solo hallaron los restos de un capullo y unos retazos de ropa. Se los llevaron y pudieron así certificar su muerte. Almudena pudo ser humanamente despedida por su familia.
Ahora, en un pequeños cementerio del pueblo cercano a esa extraña cueva existe otra pequeña lápida donde reposan los restos de seda blanca que, en la noche, regresaron a buscar, cuando supieron que sus congéneres se habían marchado para siempre.
El pueblo callaba el secreto, sus habitantes alimentaban la leyenda. Tenían ya cincuenta y dos lápidas en su cementerio, sin víctimas enterradas dentro. Solo servían para recordarse a sí mismos que la leyenda era tan real como sus míseras vidas.