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domingo, 31 de octubre de 2021

RESEÑA DE CUADERNO 001 DE MANUEL GRIS

 



31 de octubre de 2021. Qué mejor día, o noche, para reseñar a un escritor "loco".

Wiss alucina cada vez que lee a Manuel Gris. Rompe moldes, da calabazas, no sigue las modas ni los cánones de la Santa Madre Literaria. Es políticamente incorrecto, mas también es escritor.

Pero, ¿sabéis lo mejor? Es brutal. Leer a Manuel es como beberte un redbull mezclado con vozka, tomarte unas monguis en una tortilla de patatas creyendo que son rovellones, ver una peli sicodélica de los años 70 reversioneada por HBO en tiempos de covid.

Anoche, Wiss casi se desmaya, porque tras unos intensos días siguiendo la estela del protagonista de esta novela, agonizando en cada página, no se esperaba un final tan brutal ni tan explosivo.

Para los lectores que aún amamos las sorpresas, que no seguimos las modas y nos gustan los antihéroes, es la novela del año en este género.

Recomendada 100% para pasar un rato desagradable y terminar perdiendo la cordura. Ahora Wiss ve asesinados seriales por todas partes.


Gracias, Manuel, por hacerme sufrir de nuevo con una lectura. Hacía tiempos que ya no lo lograba.


Podéis adquirilo en Amazon, en https://www.amazon.es/Cuaderno-001-Manuel-Gris-Lorente/dp/B09FC6F4FX/ref=sr_1_2?dchild=1&qid=1635704235&refinements=p_27%3AManuel+Gris+Lorente&s=books&sr=1-2


viernes, 28 de febrero de 2020

RESEÑA DE MAGNET. LA SOCIEDAD DE LA ROSA SECRETA DE DANIEL P. ESPINOSA


SINOPSIS

En el año 1906 Nouyork es una utopía. Es una ciudad bella, pacífica y ordenada que brilla con la energía inagotable del electromagnetismo creado por el genio del propio Nikola Tesla. Hermosos vehículos de bronce flotan por el aire, y sus habitantes son damas y caballeros que viven en paz. Todo gracias a un artefacto mítico: la Rosa del Magnet. Hasta que quién juró protegerla regresa...para destruirla.
Un plan meticuloso
Un secreto escondido por los fundadores
Una sociedad secreta que gobierna en la sombra
Una magia invisible que lo ata todo
Una ciencia demasiado perfecta
Y el precio de una utopía.
En la brillante Nouyork, el juego ha comenzado....

RESEÑA

Magnet, la sociedad de la Rosa secreta es una novela de ciencia ficción donde la magia se combina con el electromagnetismo para crear una adictiva historia de sociedades secretas, misterio, investigación, amor y un pasado que puede acabar con esta utópica Nouyork que nunca existió.
Al principio, creí que era una novela dirigida más al público juvenil que al adulto; por sus personajes y la dirección de la narración, con un estilo directo y sencillo que la hace muy fácil de leer y engancha en las primeras líneas.
Pero al entrar en la trama oscura de la sociedad secreta, la novela se vuelve más adulta y repleta de mensajes y guiños a una posible creación futura de una sociedad "perfecta" donde reine la paz y la armonía.
Magnet es una utopía, sí, una historia inverosímil donde personajes que han existido en la vida real, como Tesla o Faraday pudieron, quizás, en otro universo paralelo, crear esta sociedad pacífica, escondiendo sus más oscuros y aterradores descubrimientos.
Los personajes son creíbles, muy bien dibujados y entrelazados mediante una historia armoniosa, más humana que la trama de secretos escondidos en la ciudad, que los va uniendo y separando durante el transcurso de la historia hasta el final, donde se desvelan todos los secretos. En esta novela todo está interconectado de forma mágica como el mismo magnet protagonista.
Espinosa, en esta novela, me ha recordado al Verne loco que relataba historias imposibles de viajes a a Luna o al interior de la Tierra. El mundo que ha creado el autor es fantástico, con sus  máquinas flotantes y sus raíles convertidos en carreteras o aceras.
La portada es preciosa. Un diseño steampuk de Medus Dollmaker que encaja perfectamente con el estilo del interior de sus páginas. Por ella, es muy recomendable adquirir la novela en papel. En formato digital es bonita pero pierde la calidad de los colores que siempre quedan mejor en el papel impreso.
También se puede adquirir en formato digital en varias plataformas como amazon; y aquí os dejo el enlace donde se puede comprar:


Si queréis pasar un rato agradable, inmersos en un mundo de fantasía, aparentemente perfecto, pero que alberga oscuros y tétricos secretos, no dudéis en lanzaros a la aventura de descubrir el misterio de la Sociedad de la Rosa Secreta.





domingo, 15 de diciembre de 2019

RESEÑA DE "VIEJO" DE MANUEL GRIS



SINOPSIS

El Viejo, la persona más despreciable que podrás cruzarte en la vida, encuentra a su mujer muerta en la bañera.
No recuerda nada. Tan solo tiene un fuerte dolor de cabeza y una increíble resaca.
Tratando de descubrir quién cometió el asesinato de su esposa, el Viejo, un ser borracho, homófobo, racista, machista y anárquico, comenzará un viaje auto destructivo que le llevará a enfrentarse a toda la comunidad.
¿Será capaz de obtener ayuda de la gente que no soporta?
Una historia visceral, retorcida, psicodélica y políticamente incorrecta sobre un hombre que representa todo lo que odia la sociedad actual.

RESEÑA

"Ese es el problema de beber, pensaba, mientras me servía un trago. Si algo malo pasa, bebes para intentar olvidar; si algo bueno pasa, bebes para celebrar; y si nada pasa, bebes para hacer que algo pase". CHARLES BUKOWSKI.

¿Por qué comienzo una reseña de una novela con una cita de Bukowski? Porque, claramente, al leer la novela de Manuel Gris, su "Viejo" protagonista, me ha evocado a sus citas y su filosofía de vida. Parecía que el personaje de la historia se hubiera bebido, aparte de todas las bebidas alcohólicas inventadas por el hombre,  también toda la obra del escritor borracho y pasado de vueltas; y que lo imitara en el acontecer de sus aventuras. Pero no solo es "Viejo" y su alcohol esta novela.
Viejo es una novela políticamente incorrecta como bien se describe en la sinopsis; pero, en una sociedad absurda e hipócrita como la actual, los personajes que Manuel Gris nos presentan pueden ser terroríficamente reales. Porque no solo "Viejo" es la antítesis del héroe de novela. Todos los demás son como él o, incluso, más aberrantes y desustanciadamente anti natura. En cada capítulo y en cada escena se observan las más alucinantes situaciones que ponen de manifiesto que las apariencias realmente engañan al espectador y que no es oro todo lo que reluce en ese ambiente de pueblo bien avenido.
Si Manuel Gris hubiera nacido en Minnesota o en el Estado de Wisconsin y se llamara para el mundo editorial "Enmanuel Gray" estaría situado en las primeras posiciones de las listas de libros más vendidos del planeta y Netflixx o Amazon peleando por adquirir sus derechos para llevar esta historia a la pequeña pantalla. Pero vive en España, el reino de los pueblos bizarros; y es de allí, de esos pueblos perdidos en las mesetas de nuestro país de donde parece que el escritor se ha inspirado para inventar esta historia.
Esta novela no es absurda ni humorística; aunque el autor se valga del sarcasmo y la ironía como herramientas para denunciar a esta sociedad falsa que vive de la hipocresía barata de un sistema manipulador y "correcto".
Un pueblo sin nombre, que como bien he dicho anteriormente, podría ser cualquier pequeño municipio rural de nuestra queridísima España Vaciada, vive al margen del sistema pero sin demostrarlo. Se aisla y recrea en su pequeño mundo para vivir en consecuencia a su propia realidad.
Un pueblo con reminiscencias kingnianas, pues bien podría tratarse también de Derry o de Castle Rock. Un pacífico lugar donde es mejor no quedarse mucho tiempo ni profundizar en las anodinas  vidas de sus habitantes por salud mental y pura supervivencia.
La prosa de Manuel Gris es fluida y a ratos humorística, rayando el sarcasmo puro y cruel; literatura directa que llega como una metralla que se incrusta en el cerebro y disloca las neuronas. Quizás, como nota negativa, tengo que decir que se recrea demasiado en las escenas macabras y surrealistas; hay muchas y abundantes que, en un principio, sorprenden y sacan la sonrisa del lector, pero que, luego, hacen que su lectura se ralentice y cueste llegar al meollo del asunto; que es saber quién o quiénes  asesinaron a la pobre mujer de "Viejo".
Lo mejor de la novela para mí: su transfondo. Su denuncia soterrada de una sociedad falsa e hipócrita que vive a espaldas o esconde con alevosía el propio terror  y los oscuros secretos que todos tenemos enterrados en nuestros humildes hogares. En una sociedad impregnada de buenismo, no está bien visto  que se hable sin pelos en la lengua y que se opine diferente al resto de la masa aborregada que sigue a sus líderes mansamente.
Y también, y pienso que es lo que Manuel Gris ha querido plasmar en su novela, ha sido el intentar mostrarnos, con una historia hiperbólica y surrealista,  que vivimos unos momentos convulsos donde no se quiere aceptar que existen muchas personas todavía ancladas en pensamientos arcanos y cerrados; y que años y años de cultura machista, homófoba y retrógrada no pueden cambiarse de la noche a la mañana, así sin más; sin una buena educación que comience desde los propios cimientos de nuestra sociedad podrida. Que se debería empezar a educar en los pueblos como el de "Viejo"; lugares remotos y escondidos entre campos y bosques, donde los padres educan a sus hijos todavía como fueron educados por sus ancestros y que, por desgracia, sus únicos lugares de ocio y esparcimientos son los bares del propio pueblo que sirven de tapadera para continuar escondiendo esos oscuros pensamientos.


https://apachelibros.com/biblioteca-infame/29-viejo.html


jueves, 1 de agosto de 2019

RESEÑA DE "LA ÚLTIMA HABITACIÓN 2: LA CAJA NEGRA" DE CARLOS NAVAS



SINOPSIS:

El 14 de enero de 2018, un avión procedente de New York, fletado por American Airlines, aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, y fue trasladado hasta una zona reservada, sin que transcendieran los motivos del aislamiento. Solo unas horas después, a instancias de la Policía Nacional y el Juzgado nº 8 de lo Penal, se procedió a recuperar la CAJA NEGRA.
Este libro recoge las conversaciones registradas por la CAJA NEGRA del avión Airbus A369X durante las 8 horas del trayecto del vuelo nocturno AAL-36963 de Nueva York a Madrid, tanto las mantenidas por los pasajeros como las registradas en la cabina de vuelo, en la noche del sábado 13 de enero de 2018.
Ninguna de las grabaciones ha sido manipulada y están a disposición de la Policía Nacional, que ya dispone del manifiesto de vuelo y un informe policial preliminar con sorpresas relevantes. Los resultados de las escuchas del informe audiográfico de la CAJA NEGRA no han trascendido a la luz pública, aunque cada vez son más constantes los rumores entre los medios de comunicación sobre una posible conexión con el expediente Secret Garden de Madrid.

RESEÑA:

    Siguiendo la misma estructura que en la primera novela "La última habitación", Carlos Navas nos introduce un espacio reducido, claustrofóbico; un avión en pleno vuelo, para narrarnos las vidas de unos viajeros protagonistas de la novela y víctimas accidentales de la historia, sin resultar pesado, poco claro, aburrido o nada interesante. Todo lo contrario.
    La trama gira en torno a las grabaciones que se encuentran en la Caja Negra del avión; la verdadera protagonista realmente de este inquietante libro. Gracias a ella es posible seguir el hilo de la historia de forma sencilla y clara. Carlos Navas controla en todo momento el hilo narrativo aún en esta difícil y original manera de escribir una novela.
    Más original que en "La última habitación", la forma de controlar los tiempos y los personajes en pequeños compartimentos, como cajas también, ha conseguido que la narración sea más clara y más directa. Creo que es una sustancial mejora en comparación con la forma narrativa de su primera novela. Ha conseguido que su lectura sea más lineal. Con estas grabaciones, las de la Caja Negra, por separado, va desvelando los acontecimientos y conversaciones que tienen lugar en el avión durante las 8 horas de vuelo, poco a poco, para darle esa angustia característica y de forma concisa para no dar lugar a errores o enredos innecesarios.
    La intriga y la curiosidad va en ascenso conforme se avanza en la lectura de la novela. Hasta llegar a su cúspide, al final de la historia con los informes policiales, como ya hizo el autor en la anterior novela. En ellos se desvela todo el misterio y se llega a la conclusión final de la narración.
Carlos Navas ha sabido contar una historia diferente y paralela a "La última habitación" para enlazarlas en un final que deja con ganas de más. "La última habitación 3" debería estar ya cociéndose en los hornos mentales de este original y novedoso autor.
    Para aquellos que han leído "La última habitación", decirles que las mejoras en las formas narrativas del formato que utiliza Carlos Navas para narrar le dan una claridad y una calidad inmejorable. También los dibujos e imágenes han sido impresos más nítidos y se pueden descubrir detalles en ellos que pueden pasar desapercibidos durante la lectura.
    Y para aquellos que no la han leído, animarlos a leer "La última habitación" en primer lugar, para después continuar con esta misteriosa Caja Negra.
    Estoy segura de que todos, seguidores del autor, y nuevos lectores, terminarán añorando una tercera parte, como la aguardo yo desde que Carlos Navas me desveló el misterio del vuelo A369X.



https://www.amazon.es/dp/B07VPZXSDM/ref=dp-kindle-redirect?_encoding=UTF8&btkr=1

jueves, 27 de diciembre de 2018

RESEÑA DE "EL IMPERIO CONTRA DIOS" DE ANDRÉS DÍAZ SÁNCHEZ




SINOPSIS

En las tabernas y en los palacios, sobre la tierra firme planetaria o sobre el metal de las naves y las estaciones espaciales, los juglares cantaban aquel relato épico, la lucha entre las dos potencias dominantes del Sistema uramio: El Imperio dauar y el Sagrado dur, la religión del Enjambre uracsano. Una guerra santa en la que combatieron ejércitos colosales de infantería planetaria y armadas de naves asesinas, un caos de batallas en la superficie o en la órbita de los mundos, una lucha protagonizada por guerreros, sacerdotes, políticos, mercaderes y aventureros de diferentes especies inteligentes. Una historia épica protagonizada por razas alienígenas... y ningún ser humano.


RESEÑA

Me gusta la ciencia ficción sencilla, comprensible, donde pueda imaginarme a los seres extraños inventados por los autores y visualizar las naves y los planetas de sistemas planetarios muy distintos al Solar. Y Andrés lo ha conseguido en esta novela.
Describir un Sistema de Planetas habitados por seres no humanos y que, ni por asomo, se parezcan aunque sus civilizaciones se asemejen a las nuestras, es difícil. En ese Universo imaginado por Andrés Díaz, los habitantes de los planetas son evoluciones de otras especies animales distintas  a las que evolucionaron para que surgiera el ser humano; son inteligentes y se han desarrollado a semejanza de la Tierra.
¿Y por qué no podría ser cierto? En otra galaxia, muy lejana, vivirían y se desarrollarían ignorantes de nuestra existencia como nosotros de ellos.
Andrés Díaz utiliza una prosa sencilla, y nos adentra en las encarnizadas luchas por el poder y la gestión de la galaxia. La guerra es la protagonista. Narrada en forma de gesta, como si de una leyenda se tratara, pasa por la historia de esas civilizaciones, recreando y haciendo guiños a las situaciones que se están viviendo en nuestra civilización, o que, incluso, podrían llegar a ocurrir, por desgracia.
Recomiendo su lectura. Es amena y agradable. Y resulta curioso; un libro donde el ser humano no aparece ni nombrado ni dibujado siquiera. Una historia donde no existimos merece la pena leerla solo por eso.

LO MEJOR
La recreación de las diferentes especies. Dauares, Dures y Sianitas. Me han encantado, sobre todo estos últimos y su cultura. Creo que se merecen una novela para ellos solos.

LO PEOR
Los personajes son débiles, se quedan en el olvido. Quizás es lo que ha querido plasmar el autor pero yo siempre he creído que los personajes fuertes dejan más poso en los lectores. He echado de menos añorar a algún personaje de la trama.


domingo, 6 de mayo de 2018

RESEÑA DE "EL OTRO LADO" DE CARLOS NAVAS





SINOPSIS

En Lost Signal, el pueblo más aislado del condado de Maryland, oscurece antes que en cualquier otra zona de Norteamérica.
Las leyendas de los lugareños aseguran que muchos de sus habitantes perdieron la cordura en los últimos años, hastiados por la soledad, las largas distancias y la dificultad para las comunicaciones, aunque todavía quedan atisbos de lucidez entre los 23 habitantes que actualmente viven allí.
Corinna Sanders y Jeffrey Logan establecen un extraño lazo de amistad que les lleva hasta una recóndita casa en lo más profundo del bosque, una construcción forestal con un pasado realmente perturbador. El interior de la casa parece albergar un juego psicológico que ambos quieren llevar demasiado lejos. Pero Corinna ha descubierto que salir de las oscuras dependencias de Fairmont Creek no va a ser el único de sus problemas. El cuerpo de River Ville, un hombre fallecido en extrañas circunstancias, completa un puzle sobrecogedor en el que ninguna de las piezas encaja, aunque todo parece estar inquietantemente relacionado.
¿Quién es River Ville? ¿Qué secretos esconde su cuerpo? ¿Quiénes son y qué pretenden Corinna y Logan? ¿Encontrarán la ansiada verdad antes de que sea demasiado tarde para todos?
Las extrañas y desconcertantes revelaciones que van encontrando vaticinan que algo mucho más escalofriante está a punto de suceder…

RESEÑA

Carlos Navas me ha vuelto a sorprender con su segunda novela. Ha adquirido un grado de madurez literaria que ya le acredita como un escritor con gran proyección, en este mundo tan difícil que es la literatura de terror. Casas encantadas, bosques misteriosos, extraños hospitales, muertos en extrañas circunstancias; todo un cúmulo de ingredientes que, sueltos pueden dar para varias novelas, pero que mezclados, producen un buen cóctel construido por un verdadero barman de las letras.

Original, como en su anterior novela, “La última habitación”; esta historia no deja de sorprender hasta la página final. Y esto lo cuento ya, sin desvelar nada, porque es importante saber que al terminar la novela, el sorpresón final hace que merezca la pena involucrarse totalmente en la lectura de esta novela.

La historia va entremezclando capítulos y personajes, pareciendo al principio un ovillo enmadejado. Pero conforme va avanzando su lectura, se van atando los cabos sueltos que van quedando en los múltiples capítulos, y así se va desmadejando el ovillo, hasta llegar al verdadero desenlace de la misteriosa historia que viven sus personajes.

Al comienzo de la novela sí que hay momentos donde resulta un poco difícil ubicar a todos los personajes, quizás porque hay muchos y en diferentes escenarios. Pero eso se soluciona al final, cuando llega el desenlace de la novela y todos los personajes son colocados en sus respectivos roles de la historia. Así que hay que leer la novela sin anticiparse a los acontecimientos, porque la trama va dirigida hacia un desenlace que nada tiene que ver con lo que se puede llegar a pensar al principio de la lectura.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta novela es su tono misterioso y la narración pausada pero concreta de cada capítulo. Nada queda al azar en esta historia. Y eso, para mí, denota trabajo y esfuerzo por parte del autor.

Como he dicho más arriba, he sentido que Carlos Navas ha madurado mucho en su narración y esta novela me gusta muchísimo más que la anterior. Y ahora espero impaciente a que escriba una nueva. El reto será difícil porque tiene el listón muy alto.
Así que desde mi humilde blog os animo a leer a este escritor en ciernes que, estoy segura de ello, nos va a dar más de una sorpresa agradable con sus próximas novelas.



La novela la podéis adquirir en https://www.amazon.es/otro-lado-Carlos-Navas




sábado, 11 de marzo de 2017

RESEÑA DE "LA ÚLTIMA HABITACIÓN" DE CARLOS NAVAS



SINOPSIS

Todo edificio guarda secretos.
El célebre y enigmático edificio Secret Garden, situado a las afueras de Madrid, no es una excepción. Su fachada de piedra natural y color negro azabache, esconde, tras sus paredes, la versión más siniestra e inquietante de la naturaleza humana.
Este libro recoge las llamadas telefónicas registradas en el interior del edificio Secret Garden y en zonas colindantes, durante la noche del viernes 27 de noviembre de 2015.
Un edificio donde el mal se desata de la manera más atroz, depravada e imprevisible.
Secretos que convierten el día a día en una infame rutina.
Secretos sin escrúpulos que siembran de pánico tu existencia.
Secretos que esconden el verdadero infierno de la vida, y que perduran ocultos sin ningún tipo de castigo…
…hasta que llega la noche.
Esta noche, alguien va a descubrir estos secretos.
¿Estás preparado para conocer la verdad?

RESEÑA

Carlos Navas nos sorprende con su primera novela. Una historia de intriga y de suspense donde hasta el final de la trama no descubres quién es quién.
La historia no transcurre de manera normal. No tiene un hilo conductor con introducción, nudo y desenlace, lo más común en la estructura de una novela.
Carlos innova. Y de qué manera. Nos invita a colaborar con él en su propia trama. El lector desde el principio anda un poco perdido entre números de teléfono, nombres de personas que viven en pisos de un mismo bloque y conversaciones sueltas que, a primera vista, no parecen conectadas por nadie. Pero nada, en ese edificio y en esa historia, es lo que parece.
Es preciso leer su novela despacio, aunque el estilo utilizado invite a leer de tirón todas las llamadas de teléfono. Si se lee deprisa se pierde el hilo de la narración y resulta caótica su lectura.
¿Cómo leer esta novela, entonces? Es muy sencillo. Con paciencia, hilvanando cada llamada, que parece inconexa, con las demás. A veces es necesario detenerse en la lectura y regresar a las páginas anteriores para descubrir por qué un personaje dice una cosa y hace otra.
Así se entienden y se descubren los oscuros secretos que guardan los vecinos del Secret Garden.
Además, Carlos nos ayuda a desenredar el ovillo del entramado de la historia con una segunda parte, muy  clarificadora, en la cual nos cuenta los hechos acontecidos en el edificio en forma de informes policiales. Y así cerrar el difícil círculo que había abierto con valentía y finalizar la historia de manera también muy sorprendente.
Ha conseguido, con este novedoso formato, encontrar la cuadratura del círculo. Lo más destacable de la novela es su extraña estructura. Utiliza valientemente el lenguaje coloquial. No existen apenas descripciones del entorno donde transcurre la historia. Y los personajes hablan en diferentes tramos de tiempo, siendo dificultoso ubicarlos hasta que no llega el impactante final donde todo encaja como un perfecto puzzle.
Como nota negativa decir que las imágenes que acompañan a la novela quedan muy opacas y poco claras. Imagino que el hecho de imprimirlas en blanco y negro y no en color, tiene algo que ver con el encarecimiento del coste de la novela. Quizá el toque de color le habría dado a esas imágenes más claridad. Y la portada me resulta un poco oscura. Solo aclarando un poco el fondo le habría dado más protagonismo al edificio que casi se difumina con el negro de su alrededor.



Me ha sorprendido gratamente descubrir la oculta faceta de escritor de Carlos Navas. Un gran maquetador y diseñador de su propia página web que ha dado un paso muy importante en su carrera de escritor. Espero con ansia su próximo trabajo. Seguro que busca sorprendernos de nuevo.
¡Ah! Y no olvidéis de leeros los agradecimientos. También están escritos en un formato muy original.










domingo, 26 de febrero de 2017

EL TESLA ROJO MARILYN MONROE


Me resultaba extraño verlo allí enchufado. Como un vulgar teléfono móvil, el coche se cargaba en el garaje. Rubén se había gastado todos sus ahorros en el moderno automóvil. Un Tesla S2015. Me dejó elegir el color, ¡qué amable! Escogí un rojo Marilyn Monroe que hacía que cualquier humano que anduviera por la calle se girara a su paso para contemplarlo.
Era sigiloso como un gato, ni al arrancar se escuchaba el sonido característico de cualquier otro vehículo. El Tesla conducía solo. Rubén programaba la ruta en el GPS y se divertía dejando el asiento del conductor abandonado para sustos y sobresaltos de otros conductores y viandantes. La policía local nos detenía continuamente y yo, en mi humilde opinión, la comprendía. Prepotencia y soberbia en un solo artilugio. Poseíamos el coche más alucinante del mercado.
Esa mañana Rubén no se había levantado de la cama. Una migraña monstruosa amenazaba con colapsar su cerebro de ingeniero. Sentía pánico a sufrir una muerte cerebral. Cuando el dolor de cabeza se cebaba en sus neuronas, se refugiaba bajo las sábanas de seda barata de nuestra cama. Rubén inundaba su sistema nervioso de ansiolíticos y de analgésicos que lo dejaban medio en coma durante horas.
Desayuné un gran café con leche, tranquila, con una calma de asesina psicópata. Lo he sabido desde su llegada. Ese coche piensa, aparte de conducir solo. Y me odia. Estoy convencida de que siente unos horribles celos hacia mi persona. Porque Rubén me lleva a todas partes con él, y lo aparca, abandonándolo, mientras cenamos, entramos a comprar en  los grandes almacenes o vamos a ver la última película de moda en el cine del centro.
Rubén lo deja tirado, agarrado con un cable a un poste especial, como a un perro. El Tesla rojo Marilyn Monroe se siente una mascota despechada. Su mecanismo de defensa ya ha intentado zafarse de mí de mil maneras diferentes.
Una noche, sin causa aparente, saltó el airbag en mi cara. Me rompió la nariz. Tuve que llevar una máscara protectora todo el verano. Deseé que lo robaran o que se prendiera fuego, en aquellos días.
Otro día, en el parking del supermercado, arrancó sin darle la orden y me arrastró unos metros por el suelo mugroso del aparcamiento. Me destrozó el vestido, quedando desgarradas mis medias, el bolso roto con todas mis cosas esparcidas por el suelo y  una inmensa rabia contenida.
Rubén decía que eran pequeños defectos rectificables. En el concesionario lo revisaron varias veces sin resultados. El coche estaba perfecto. Creo que el vendedor me miraba  con pena. Debía pensar que la que necesitaba una reparación urgente era yo y no el Tesla. Y lo entendía. Quién me iba a creer. Un coche loco, celoso y asesino. Eso solo existió una vez en la mente de un escritor también pasado de rosca.
Ahora, en el garaje, observo esa monstruosidad y sonrío. Pon muy moderno que sea, depende de un enchufe. Y, esa noche, ¡qué casualidad!, a ese único enchufe no había llegado la electricidad. Compruebo, con orgullo de asesina primeriza, que no responde a la orden de apertura de puertas del mando a distancia. El precioso Tesla rojo Marilyn Monroe yace muerto en su aparcamiento.


Las sirenas aullaron. Todo el barrio salió a la calle. Las luces de los flashes cegaban a los policías que acordonaban la zona. Internet bullía de comentarios. La primera foto robada, que un vecino pudo hacer con un móvil, se volvió viral en cuestión de segundos.
 Los testigos presenciales del suceso se hacían selfies con una mujer tirada en el suelo. Su cabeza, aplastada contra el asfalto. Restos de sangre y masa cerebral esparcida entre las grietas de la acera. Una puerta del garaje curvada hacia arriba. Un hueco entre el amasijo de hierros de esa puerta. Huellas de un coche que se ha dado a la fuga en cuestión de segundos, después de pasar por encima de la cabeza de la mujer. Los dibujos de un neumático de lujo se observan tatuados entre la maraña de pelo revuelto y mojado por la sangre y los fluidos de aquel inerte cuerpo.
La ambulancia se llevaba a un hombre desquiciado. Gritaba que había sido el Tesla, que su mujer tenía razón. Pero nadie creía sus incoherentes palabras. La policía lo había encontrado en la cama, sedado, dormido, aguardando a que su jaqueca menguara. Ahora buscaban el coche. Un Tesla rojo S2015, la prueba que incriminaría a Rubén en aquel horripilante asesinato.
En los noticiarios se anunciaba como otro caso de violencia machista. Manifestaciones de protesta en el ayuntamiento de la ciudad copaban las portadas de los periódicos nacionales. Rubén permanecía en un centro, controlado por médicos especialistas, aguardando al juicio abierto por asesinato en primer grado. El mundo, aturdido por tanta violencia gratuita en los telediarios, seguía los programas de debate abiertos a raíz del caso.
Mientras, no lejos de allí, en un granero abandonado, un Tesla rojo Marilyn Monroe, escucha las noticias. Espera paciente. Rubén se debe presentar en los juzgados a la mañana siguiente para su juicio. Su amor, su compañero, su dueño. Irá a rescatarlo, ya está preparado, y viajarán hasta el fin de los días, juntos.

sábado, 23 de julio de 2016

RESEÑA DE "VIOLETA EN EL JARDÍN DE FUEGO" DE ALICIA SÁNCHEZ


 
SINOPSIS
Violeta es una adolescente que, además de tener un cuerpo extraño (es alta y muy delgada, como un esqueleto viviente) asegura tener poderes paranormales. Cuando su madre, Sola, sufre un ictus, Violeta quedará a merced de todos aquellos que quieren aprovecharse de ella: Flora, una escritora romántica que pretende lucrarse con sus poderes. Dalia, una dominatrix obsesionada con su inusual belleza y, sobre todo, el doctor Alexander, un científico loco que desea utilizarla en sus crueles experimentos.
Pero Sola logra recuperarse y no tardará en vengarse de todos aquellos que han querido arrebatarle a su pequeña. Con el cuerpo y el alma deformados por el dolor, la madre coraje luchará con uñas y dientes para proteger a su hija, la niña rara, la atracción de feria, la flor más hermosa del jardín de fuego.

RESEÑA
Alicia Sánchez nos sumerge, en esta novela, en un mundo de circo de los horrores. Su novela, extraña como la misma protagonista, nos pasea por el terror del sexo en su faceta más cruel. También nos lleva de la mano por los intrínsecos caminos de la codicia humana y de la locura de las mentes más inteligentes que puedan nacer en el mundo.
LO PEOR
Es una novela corta, demasiado para mi gusto. Su genial idea queda en un ¿por qué no más? Y es uno de los puntos negativos en los que debo hacer hincapié. Quizás en esa extensión, habría llegado más al fondo de los personajes. Unos personajes bien dibujados, cuyos retratos dejan huella. Son personajes histriónicos que darían para una novela cada uno por separado. Y por ello recalco que debería haber extendido la novela. Unos capítulos más donde describiera con más detalle a esos personajes. Nos describiera los lugares en los que ellos pasaban sus horas más oscuras y la novela hubiera quedado redonda.
Qué decir también de la editorial. Un desastre de maquetación y una "no" revisión del texto, desmerecen a la escritora. Y no me parece justo. Alicia escribe muy bien y, solamente con un pequeño repaso, esos pequeños errores que aparecen, sobre todo al comienzo de la narración, no hubieran dejado ese mal sabor de boca porque no habrían aparecido siquiera.
La maquetación es pésima. No guarda márgenes ni por arriba, ni por abajo, ni por los lados. Y no lo entiendo, aunque no me sorprende. Es el segundo libro que leo de esta editorial y he encontrado parecidos errores. Lo malo de esto es que solemos atribuirlo a los escritores y, por una vez, puedo decir que no es así. No ha sido Alicia Sánchez quien maquetó la novela ni quien confió en una edición revisada para salir a la luz. Así que les dejamos el marrón a los propietarios de esta editorial. Espero que este pequeño rapapolvo les sirva para enmendarse. Unas disculpas no sirven cuando una escritora se juega su prestigio con su primera publicación seria.

LO MEJOR
La historia. La idea. Su espeluznante desenlace. Alicia Sánchez promete y espero que en la próxima novela se explaye en contarnos lo que más domina: la oscura mente retorcida de los seres humanos.
Me gusta el presente. Está escrito en ese tiempo verbal. Un tiempo difícil de tratar cuando se narra en tercera persona. Cuando la novela coge carrerilla es cuando se siente más ese tiempo verbal. Parece que estés viviendo las escenas en ese mismo momento. Alicia te lleva por los capítulos como si acompañaras de la mano a sus personajes.

Recomiendo su lectura. Ahora, en verano, un tiempo perfecto para tumbarte en la hierba o en la playa y disfrutar del horror de su lectura. Y aguardo con ansias una nueva historia, más larga eso sí, surgida de la retorcida mente de Alicia Sánchez.




domingo, 18 de enero de 2015

LA CUEVA



Era tan obvio que nunca se percataron de que en realidad sí existía. Tantas historias narradas desde el principio de la historia de la humanidad; escritas por locos, por ilusos que inventaban leyendas sobre su existencia. Y al final se comprobó que en el fondo de aquellas cuevas, seres gigantes aguardaban el momento idóneo para acabar con la plaga que invadía la Tierra.

Almudena paseaba por el lindero del bosque. Había alquilado una pequeña cabaña para pasar un fin de semana aislada de la vorágine de la ciudad. Su trabajo la tenía inmersa en una espiral de locura, sin salida, oscura y triste. Miserias de sueldos recibidos con agradecimiento al final de cada mes, solo para sobrevivir un poco más y morir más lentamente.
Se había robado a sí misma. Y con el poco dinero que se sisó, se marchó al lindero del bosque de las flores muertas. Un lugar plagado de leyendas. Sus cuevas no eran visitadas ni por turistas, ni excursionistas ni científicos. Hacia muchos tiempo que se habían dejado allí, olvidadas, porque el miedo seguía alimentando a la humanidad, aún ya muerta gracias a las nuevas tecnologías.

Caminaba, buscando una inspiración perdida hacía meses. Apenas escribía garabatos en su cuaderno de notas y ninguna idea buena amanecía en su mente marchita.
Descubrió la senda casi sin darse cuenta. Una senda horadara en la espesura de la arboleda, apenas perceptible. O eso creyó Almudena. Y decidió seguirla. Parecía que el bosque le abría paso conforme avanzaba camino de las rocas que se descubrían a lo lejos.
¡Oh! Egocéntrica Almudena. Ella creyó que la naturaleza la amaba y le abría sus brazos de ramas para enseñarle sus secretos, sus rincones paradisíacos. Y, alegre, como una colegiada recién salida de la escuela, avanzó hacia las cuevas que la observaban con sus ojos oscuros.
Almudena llegó hasta ellas. No sintió terror alguno, ni siquiera se le pasó por su mente que dentro de aquellas oquedades negras le aguardara la muerte.
Entró como se entra en un supermercado. La luz de la tarde daba de lleno en su interior y pudo ver que no había nada interesante. Solo una cueva como otra cualquiera. Pero la inspiración llegó como un soplo de aire frescto y Almudena tuvo una idea para un nuevo relato.

"Unos hombres antiguos vivieron en aquellas cuevas. Humanos sin ánimo de lucro, que vivían en paz con la naturaleza".

Se dio la vuelta para regresar a su cabaña y comenzar a escribir. Le dio la espalda a la oscuridad y, ella, traidora como siempre, la engulló.

Despertó sin saber cuántas horas había dormido. Despertó sin saber dónde se encontraba. Solo su mente recordaba la cueva y a los hombres que en una época remota habitaron en ella.
No podía moverse. Estaba dentro de una tela. La habrían secuestrado, pensó. Y la violarían, y la matarían. Vaya desastre. Huir de la humanidad para encontrarse con un tarado sexual en el interior de un bosque.

En el exterior de la cueva ya amanecía y un pequeño atisbo de luz penetró en el interior para que Almudena se situase. Se vio a sí misma envuelta en una tela blanca, suave como la seda. Olía raro, a corrompido y a carne muerta. Escuchó un siseo, un susurro de pasos sedosos que avanzaban desde la oscuridad.

Aquella monstruosidad la observaba con sus ocho ojos, mientras una boca inmensa se abría. Y Almudena se desmayó.....


Cuatro meses después un grupo de hombres alcanzó a descubrir la cueva. Entraron con linternas y con pistolas. Solo hallaron los restos de un capullo y unos retazos de ropa. Se los llevaron y pudieron así certificar su muerte. Almudena pudo ser humanamente despedida por su familia.
Ahora, en un pequeños cementerio del pueblo cercano a esa extraña cueva existe otra pequeña lápida donde reposan los restos de seda blanca que, en la noche, regresaron a buscar, cuando supieron que sus congéneres se habían marchado para siempre.
El pueblo callaba el secreto, sus habitantes alimentaban la leyenda. Tenían ya cincuenta y dos lápidas en su cementerio, sin víctimas enterradas dentro. Solo servían para recordarse a sí mismos que la leyenda era tan real como sus míseras vidas.











domingo, 23 de noviembre de 2014

LA ESTATUA (3ª PARTE)

Habían pasado ya varios meses desde el asunto de la anciana. La estatua no se había movido de su lugar y mi vida había regresado a la rutina.
Tomaba el desayuno en el bar de la esquina. Allí leía el periódico todos los días mientras el camarero, sonriente, me servía café y galletas. La suculenta propina que recibía de mis manos hacían de él un eficaz sirviente.
Esa mañana fría, el viento soplaba salvaje. El sonido que hacía al chocar contra los cristales de la cafetería parecía un aullido, un grito de terror que se me clavaba en los tímpanos.
Estaba absorto en esos ruidos cuando descubrí una noticia que me dejó helado. Hablaba de una anciana rica desaparecida hacía seis meses. La foto la delataba. Era la vieja que pujó en la subasta de la estatua. Y recordé.
Salté de la silla ágil como cuando era joven y salí corriendo hacia mi casa. Al llegar no vi nada extraño. Todo era silencio, solo roto por el viento. La estatua continuaba allí, en su lugar habitual, no se había movido.
Me acerqué entonces a la zona trasera de mi casa y descubrí dos zonas con tierra removida. Quedé paralizado del terror.
Era todo cierto. Recordé lo sucedido con la anciana. Su cadáver en el jardín y el hoyo que cavé para enterrarla.
Me desconcertaba el otro trozo removido con tierra fresca. No recordaba haber encontrado más cadáveres en mi césped.
Retorné a la casa y esta vez sí que descubrí el movimiento furtivo de la estatua. Su sombra quedó reflejada en un espejo y mis capturaron su imagen reflejada en él.
Grité de espanto. Esa estatua estaba viva. Sus brazos retorcidos se movían y sus ojos giraban en las cuencas redondas de madera. Se detuvo en la puerta y me miró.
No tenía boca, así que no supe si sonrió al verme. Era en mi cabeza donde imaginaba su risa perversa. Regresaron los susurros y las voces. Algo me hablaba y despertaba mis instintos más salvajes.
Pensé en huir pero no lo hice. Pensé en enterrar a la estatua pero tampoco me atreví. La dejé allí, en la puerta de la casa y me escondí en la habitación.
Desperté horas después con un martilleo en la cabeza. Las punzadas en mis sienes eran producidas otra vez por la resaca. No recordaba haber bebido ni cómo llegué a la cama.
Empecé a preocuparme. Debería acudir al médico. Las lagunas de memoria eran ya muy largas y se extendían a muchas noches.
Entonces recordé a la estatua y fui en su busca.
No estaba en su lugar ni en la puerta de entrada. La busqué por el jardín y tampoco la hallé perdida cerca de la piscina como la vez anterior. Seguí caminando alrededor de la casa, buscándola.
Y al doblar la esquina quedé petrificado. Al lado de la tierra removida donde había enterrado a la abuela muerta en mi jardín, había tres zonas más de tierra levantada.
¿Qué había pasado? No recordada haber ido allí, ni coger la pala, ni enterrar nada. Decidí que lo mejor era volver a cavar y desenterrar lo que había enterrado. Así descubriría el misterio.
Pero me sentía agotado y me tumbé a descansar en la cama. Caí dormido al momento y olvidé de nuevo los hoyos del jardín...

LA ESTATUA (2ª PARTE)

Tras reponerme del susto y colocar la horrible estatua en su lugar de nuevo, me acerqué al jardín.
La anciana yacía boca abajo en el césped con el cuello girado en una extraña posición y la cara desencajada de terror. Algo espeluznante la había matado y mi mente, siempre tan material y terrenal, se negaba a creer que fuera cierto que la estatua tenía algo que ver en el asunto.
Pensé en llamar a la policía pero, ¿cómo explicarles que el cadáver había aparecido así, sin más en mi jardín?. No me creerían, abrirían una larga y penosa investigación y me tendrían días y días ocupado en preguntas sin sentido. Hasta llegarían a sospechar de mí y no quería pasar por ese calvario.
Lo mejor sería enterrar a la anciana y olvidar el asunto. Y eso hice. Detrás de la casa había un terreno yermo y allí cavé un agujero y enterré el cuerpo de la mujer.
Agotado por el esfuerzo me fui a dormir sin pensar más en la estatua y sin comprobar que ella se hallaba en el lugar que había elegido desde un principio como su "lugar".
Desperté al escuchar los aullidos de un perro. No eran ladridos, más bien parecían gritos de dolor y de angustia. Bajé corriendo las escaleras, abrochándome el batín, con grave riesgo a caerme y salí al jardín.
La estatua estaba allí al lado de la piscina y un perro intentaba sin éxito nadar y salir del agua. Se estaba ahogando.
Sin pensarlo, salté al agua y, cogiendo por el collar al animal, lo arrastré nadando hasta la escalerilla. Pesaba como un muerto y pataleaba asustado. Me arañó el estómago y me golpeó la cara pero fui más fuerte y conseguí sacarlo del agua.
El animal se sacudió las gotas y, sin darme las gracias,huyó con el rabo entre las piernas.
¿Qué le causaría tanto miedo?- pensé-, y, al girarme, descubrí a la estatua mirándome con ojos furibundos. De sus órbitas salía un fuego rojo y sus retorcidos brazos comenzaron a moverse. Se avalanzaban hacía mí y huí hacia la casa dejando a la estatua abandonada a su suerte.
Era la tercera noche consecutiva que caía como un plomo, medio muerto, en la cama y sin ponerme el pijama.
Al día siguiente, al despertar, todo parecía haber vuelto a la normalidad. Encontré mi obra de arte en su "lugar" y no vi fuego en sus ojos. Pensé que todo había sido un mal sueño y olvidé al perro y a la anciana enterrada en la parte de atrás de mi casa....

LA ESTATUA

Hace tiempo que no visitaba las salas de subastas, pero esta vez acudí al recibir un extraño mensaje en el correo electrónico donde me comunicaban de forma anónima que no podía perderme la subasta de una estatua original llegada de Mozambique.
Yo, empedernido coleccionista de arte, no pude evitar la tentación de acercarme a la sala y contemplarla.
Aquella mañana no había mucha gente. La crisis también había afectado al coleccionismo. Pocos éramos los afortunados que podíamos pujar por raras obras inencontrables hasta el momento, que salían al mercado por necesidades económicas. Y eran unos verdaderos chollos.
La subasta comenzó con varias piezas de oro encontradas en un galeón español hundido en las costas caribeñas. Hubo varias tentativas y se llevó el gato al agua una anciana bien vestida que me miraba altiva por encima de sus gafas de pasta.
La estatua salió en cuarto lugar. Era horriblemente fea y en ello radicaba su belleza y valor.
Cuando la pieza salió a la palestra sentí un extraño impulso. Una atracción hacia ella que nunca había sentido por ninguna pieza en todos mis años de experto coleccionista de arte. Sentí sus suaves palabras en mi mente. Y pujé.
No esperaba encontrar enemigo alguno para esa abominación creada por el hombre, pero la anciana bien vestida pujó. Estuvimos varios minutos subiendo el precio hasta que ella se dio por vencida. Gané como siempre hacía en todas las subastas y me llevé la "preciosa" estatua a mi casa.
Antes de salir de la sala me encontré de nuevo con la vieja bien vestida que, desde su altivez, mirándome por encima de sus gafas de hueso, me dijo:
- Cuídate de esa estatua, está maldita. Yo la quería para destruirla.
Y se marchó sin darme tiempo a contestar.
Ya en casa, relajado, con un vaso de ginebra en la mano, instalé a mi nueva huesped en el salón y me senté a observarla.
Regresaron a mí aquellos susurros incomprensibles que escuchara en la sala de subastas y, asustado, bebí hasta embotar mis sentidos.
A la mañana siguiente desperté todavía vestido con la ropa del día anterior y con resaca. Bajé al salón y sorprendentemente no encontré a la estatua en su lugar.
Pensé que la habían robado y me acordé de la vieja bien vestida.
Me acerqué al teléfono para llamar a la policía y denunciar la desaparición de mi valiosa obra de arte cuando el corazón me dio un vuelco y casi me desmayo del susto. La estatua miraba por la ventana hacia la calle, de espaldas a mí contemplaba el jardín.
Me acerqué y creí por un momento que la estatua se giraría cobrando vida mirándome con sus ojos de vidrio opaco. Con pálpitos y temblores me situé junto a ella y regresaron las suaves voces a mi cabeza con más fuerza.
Entonces fue cuando la vi y un grito agónico escapó de mi boca. En el suelo de mi jardín yacía sin vida el cuerpo de una anciana vestida con las mismas ropas que la vieja que pujó junto a mí por la estatua ....

LA ESTATUA (DESENLACE)




Desperté entumecido. Miré por la ventana y descubrí que había nevado. ¿Cuántas horas había dormido? ¿O habían sido días?
Me vestí y desayuné un poco de cognac. El alcohol parecía que se había convertido en mi única compañía últimamente.
Y recordé.
La estatua no estaba. La busqué por toda la casa. Había desaparecido. Salí al jardín y descubrí la piscina vacía, llena de basura y hojas muertas, como si hiciera siglos que nadie la usara.
Di la vuelta a la casa, pensando que encontraría todo el terreno levantado repleto de cadáveres enterrados, pero la tierra estaba seca y dura, cubierta por la nieve y no había rastro de haberla removido hacía meses o, incluso, años.
No sentía el viento en mi cuerpo, aunque solo me hallaba tapado con el batín y regresé al interior de mi mansión.
Con una copa en la mano intenté pensar. ¿Dónde diablos se había metido la maldita estatua? ¿Y los cadáveres? En la mesita del té continuaba reposando el periódico que contaba la noticia de la desaparición de la vieja rica. Pero al contemplarlo más detenidamente observé que se hallaba cubierto de polvo.
Recorrí toda la casa, tropezando con los muebles, a ratos llorando y a ratos riendo enloquecido. Todo se encontraba rodeado de polvo, como si hiciera un millón de años que la casa hubiera estado abandonada. Creí estar muerto.

El sol se escondía ya tras las últimas casas vecinas y las luces artificiales comenzaban a inundar las sombras con su luz mortecina. La calle se hallaba desierta. Salí con miedo al exterior. Demasiado silencio, un extraño aire sin sonido me embargaba los sentidos. Me acerqué a la verja de la casa y descubrí que estaba cerrada con un candado viejo y oxidado. No podía escapar de mi propia casa. Grité pero nadie acudió en mi auxilio.
Estaba anocheciendo y ya no sabía que hacer. Entré de nuevo en la casa y descubrí que no tenía línea de teléfono, ni luz, ni agua corriente. La casa se encontraba en un estado deplorable. En esos pocos minutos, eso creía yo, que había pasado en el exterior de la casa, habían transcurrido dos siglos en el interior.
Y apareció la estatua. Salió del interior de un armario. Sus ojos rojizos me miraban y una grotesca sonrisa iluminó su espantoso rostro.
Intenté huir pero fue inútil. La estatua se acercó con sus retorcidos brazos y me abrazó. Lo último que sentí fue un fétido aliento en mi rostro antes de perder el sentido.


Lo encontraron muerto, en una extraña postura y con la cara desencajada de terror. Cuando investigaron el caso, hallaron varios cadáveres enterrados en la parte trasera de la casa. Uno de ellos era el de la rica coleccionista de arte desaparecida meses atrás. Se había resuelto un extraño caso de asesinatos múltiples sin necesidad de investigarlo.
El comisario que se había encargado del caso, antes de cerrar la puerta de aquella inmensa casa, descubrió una estatua apoyada en un rincón. Le llamó la atención su fealdad y decidió llevársela a su mujer como regalo de aniversario; a ella le encantaban esas excentricidades. Nadie había hecho inventario de los enseres de aquel monstruo, y nadie reclamaría sus bienes. La casa ya pertenecía al Estado.
El comisario envolvió la madera retorcida en forma de demonio humano y la escondió en su maletero. Silbando, feliz, se marchó a su casa...

domingo, 14 de septiembre de 2014

HABITACIÓN DE HOTEL

Llegas y entras. Todas son iguales en un primer momento. Sí, impersonales, serias, asépticas como las habitaciones de los hospitales. Lugares cuadrados, con grandes ventanales y cortinas sedosas, semitransparentes; sólidos rincones decorados según la época del año o del país de origen.
Dejas la maleta sobre la cama. En todas las habitaciones de hotel la cama es inmensa, en ella puedes girarte imitando a las agujas de un reloj. Ríes, pensándolo y lo haces. Te arrojas sobre la mullida colcha e imitas a las saetas girando locas en un reloj imaginario.
La maleta se abre y sacas tus enseres personales. Son pocos, los cuentas con los dedos de una mano. Pero siempre te acompañan en tus viajes a países exóticos. Un cepillo de dientes, un secador de pelo, una muda limpia y la ropa de trabajo recién planchada y todavía con el olor característico que enama de las tintorerías baratas.
Has personalizado la habitación de ese hotel, como tantas otras habitaciones en tantos otros lugares desconocidos. Una semana te aguarda de búsqueda. Mientras, ese pequeño rincón impersonal y sobrio se convertirá en tu hogar, en tu escondite secreto, en tu refugio perfecto.

Hoy has llegado deprisa, casi te pescan. Has tenido que recoger todo corriendo, con prisas. Sin tiempo para doblar la ropa y ordenar la maleta. Has llorado de tristeza. Tienes que volver a emprender la marcha, tu huida constante en busca de clientes. Mañana te espera otro país, otra forma de vida, otra habitación de hotel.
En esta última, aún estresada por las prisas, te da tiempo, como en todas las habitaciones de hotel donde te has hospedado. Dejas tu regalo y te marchas.

La chica que limpia las habitaciones en el turno de mañanas lo encuentra colgado del espejo del baño. Un grito desgarrador retumba por los pasillos del hotel. Todos corren a socorrer a la joven que ha caído inconsciente en el inmaculado suelo de loza del cuarto. Pero antes de ayudarla, lo descubren, tu regalo. Una oreja atada a un cordel cuelga del espejo que refleja los rostros desencajados de los allí presentes...

Un avión despega, tú sonríes. Te colocas los cascos para escuchar a Wagner mientras piensas en tu próximo cliente y en el futuro regalo que dejarás en una nueva habitación de hotel.

domingo, 3 de agosto de 2014

MAÑANA ES LUNES


Mañana es lunes. Todo alrededor huele a lunes. El comienzo de una semana, de un mes, de una vida.

La misión avanza según lo previsto. El avión sobrevuela los volcanes. Las bombas de gas caen desde el cielo. Como pequeñas esferas de luz, se ven alejarse de la nave nodriza. Caen a la tierra yerma, oscura, apagada, muerta.
El único montículo con nieve se vislumbra en la distancia. Hace horas que nada respira en el planeta recién descubierto. Todo hiede a muerte. Las plantas calcinadas, los animales carbonizados; si es que eran animales.....

Mañana es lunes. Sigue imaginando que es el comienzo de una semana cualquiera, de un mes cualquiera, de una vida normal cualquiera.

La misión ha concluido con éxito. La nave se aleja de la peste. El planeta inerte llora. Unas lágrimas oscuras resbalan por su piel marchita. Desde la negrura del espacio infinito, mientras la nave se aleja del exterminio, observa como llora el pobre planeta.
¿Tiene vida? ¿Siente el dolor y la muerte? ¿Sabe que ha sido masacrado por una especie inteligente que se cree inmortal?

Mañana es lunes. Navega rumbo a casa. Quiere volver a abrazar a su bebé. Desea acostarse en las cálidas sábanas recién planchadas, y besar a su pareja que le espera desde hace décadas.

Porque hace décadas que salió de la Tierra. Hace mucho tiempo que navega girando entre la oscuridad del universo. Y confunde los días, y ya no sabe cuántas navidades se perdió mientras viajaba rumbo a un planeta desconocido. Un lugar descubierto por casualidad, cuando un niño observaba las estrellas con un telescopio comprado en internet, robado a la NASA. Un planeta con vida inteligente, más inteligente que el sabio más sabio que vivía en la Tierra. El paraíso que describieron los antiguos. Allí reinaba la paz, allí plantas, animales y seres parlantes vivían en armonía. Sin bombas, sin odios, sin muerte.

Mañana es lunes. Continúa con la retahíla, con el sonsonete cansino que lleva marcando su mente desde que despegó de Cabo Cañaveral. Pronto llegará. Desde la distancia ya se atisba el minúsculo punto que es la Tierra, con su puntito siempre a su lado, la Luna.

Se acerca. Ha olvidado que su nave ha viajado millones de kilómetros, dejando atrás millones de estrellas, sólo para destruir a sus hermanos. Solamente recuerda su casa, su jardín, el olor de la piel de sus seres queridos. El sonido del llanto de un niño y la risa alegre de su compañera de vida.

La Tierra asoma. Está ennegrecida. Está muerta. Todo aparece ante sus ojos destruido por bombas, por esas pequeñas esferas que él mismo ha arrojado desde su nave nodriza a millones de kilómetros, a años luz de su planeta.
¿Qué ha hecho?

Mañana es lunes, piensa. Despertará de su pesadilla al sonar el despertador, y a su lado yacerá dormida el amor de su vida.

La nave entra en la atmósfera irrespirable de un planeta muerto. Observa que todavía queda nieve en la cima de una montaña. ¡Es el Everest!
¿Qué he hecho?

La radio de su nave está muerta, sólo emite un zumbido lastimero de soledad. Todo ha acabado. Aterriza y abre la compuerta. Pisa el suelo convertido en cenizas, su casco le protege. LLora, como lloró antes el planeta. ¿Qué han hecho? El planeta que han destruido ha sido el que ellos mismos crearon.

Mañana es lunes, dice, con voz temblorosa, mientras se desabrocha las hebillas de su casco espacial. Sólo di la vuelta al Universo. Julio Verne estaría orgulloso de los hombres.

Su cabeza estalla, su piel se derrite por la radiación de las esferas que él mismo arrojó en otro Universo, en otro Planeta, van expulsando desde el seco suelo. No siente dolor en su cuerpo, sí en su corazón que grita, que agoniza, que llora....

Y un último pensamiento inunda su mente: Mañana es lunes y despertaré seguro.







domingo, 27 de abril de 2014

LOS ESTALACTITOS


Los excursionistas descendieron al interior de la cueva. Iban bien preparados con sus neoprenos, sus cuerdas de seguridad, sus cascos; y un guía autóctono.
Andrés había pagado la escandalosa suma de 30.000 euros por aquella excursión al interior de la tierra, al paraíso que cualquier espeleólogo querría visitar antes de morir.
El fondo de la oquedad se hallaba húmedo. El ruido de las gotas que caían del techo con paso cansino, se escuchaba con la precisión del tictac de un reloj antiguo.
Andrés fue el primero en tocar suelo. Ayudó a sus compañeros y soltó las cuerdas. El guía señaló una pequeña senda, apenas visible con la luz de las liternas de los cascos.
_Por allí_, dijo en un castellano rudo pero entendible.
Fueron avanzando maravillados. La cueva mostraba sus recovecos mágicos y alucinantes. Más mágica en la realidad que en los folletos publicitarios de la agencia que la promocionaba.
"Lástima no haber traído cámara de fotos"_ Pensó Andrés contemplando las curvas y estalactitas milenarias que encontraba a su paso.
El grupo avanzaba despacio. El guía los dejaba ir y, poco a poco, sin que ellos se percatasen, se fue quedando atrás, mientras Andrés y sus compañeros se adentraban en la profundidad de la sima.
El estrecho camino se abría dando paso a una gran bóveda, de esas de película. La oscuridad era total, el techo parecía que no tenía fin y se sentía el profundo malestar de la falta de oxígeno.
La claustrofobia hizo acto de presencia justo al desaparecer el guía. Andrés giró y alumbró con su linterna hacia la salida de la cavidad. Ni rastro del que los había llevado hasta allí. Sus compañeros lo miraban con los ojos desorbitados.
_¿Y ahora qué hacemos? ¿Volvemos? ¿Y el indígena ese? ¿Dónde narices se ha metido? ¡Si es una broma de cámara oculta no tiene graciaaaaaaaaaaaaaa!_ Gritó el más joven de los cinco a las inmensidades oscuras de la cueva.
Algo respondió:
_ciaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ciaaaaaaaaaaaaaaa, ciaaaaaaaaaaaaa, ciaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
Y algo despertó...
Andrés fue el primero en descubrirlas. Unas extrañas y diminutas estalactitas al fondo de la cueva. Antes no estaban allí, al entrar ese hueco él lo había visto vacío. Giró la cabeza y la oscuridad ocultó las formas.
_¿Habéis visto eso antes?_ dijo, señalando a las figuritas y alumbrándolas de nuevo._ Joder, están más cerca que antes, se mueven.
_Andrés, no tiene gracia, ¿qué dices? ¿Cómo se van a mover si son de piedra?
Los seres avanzaban, guiados por las voces, como zombis atraídos por el olor de la sangre.
La luz de los cascos apenas iluminaba la totalidad de la caverna y las estalactitas se acercaban silenciosas, no tenían pies ni boca, solo se dejaban resbalar por la humedad de la roca. Ni siquiera siseaban.
Andrés no sintió al primero, La bota que calzaba, especial para la travesía y para el descenso de barrancos no le dejó sentir el roce. Los estalactitos, seres ancestrales que habitaban la cueva desde antes de que el ser humano poblara la tierra necesitaban alimento.
Poco a poco rodearon a los excursionistas. Unos más altos que otros, unos más antiguos y otros recién nacidos de la tierra. Les resultaba fácil atrapar a aquellos cuerpos blandos, ellos eran como lapas, se adherían a la ropa, a la piel y quemaban como el hielo en la lengua.

El guía solo oyó un alarido atroz que resonó por todos los pasillos de la cueva. Sonreía mientras escalaba hacia la salida. Todos los años se repetía la historia. Su web hacía dos días que se había vuelto a cerrar. La agencia ya no estaba en la esquina de la calle Alfonso. Ahora le quedaba un año de disfrute de sus euros. Para la próxima fecha el negocio estaría preparado en otro país, en otra ciudad...

domingo, 20 de octubre de 2013

RESEÑA DE "VORAZ" DE FERMÍN MORENO


EL AUTOR

Escritor y traductor zaragozano del inglés, francés e italiano al castellano. Coeditor de Ediciones Tusitala, bajo cuyo sello aparece la revista de género fantástico Sable. Licenciado por el INEF y profesos en activo, cuyos relatos y poemas escritos en dichos idiomas pueden leerse en publicaciones tan diferentes como Antipodean Science Fiction (Australia), Bewildering Stories (EEUU), Axxón (Argentina), Twister Tongue (Gran Bretaña, Horrifique (Quebec), entre otras publicaciones españolas como Cthulu, Lhork, o Calabazas en el Trastero, y dentro de la línea Z de Dolmen, en la Antología Z volumen 2, y en la Antología Z volumen 4, con los relatos "Carne de tu carne" y "Carne tabú".
Voraz es su cuarta novela publicada, tras "Forastero en cuerpo extraño" (ED. Parnaso, 2005), "La Perdición Fucsia" (Ed. Nalvay, 2011) y "El vuelo del Oricú" (Scyla Ebook, 2013).

SINOPSIS

En Voraz se recrean a lo largo de cuatro actos especies humanas nuevas que se entremezclan y cohabitan en permanente pugna por la supervivencia, en donde el Homo Sapiens es tan solo otro eslabón más de la cadena que lucha sin esperanza por continuar existiendo, en tanto que las nuevas especies van ganando terreno paulatinamente y marcan con sangre su propio territorio sin perder ni un solo instante su fin último: sobrevivir. Sobrevivir a los muertos.

RESEÑA

Si Darwin resucitara de entre los muertos, no dudaría en quedar a tomar café con Fermín Moreno. Su fantástica recreación de un mundo apocalíptico, donde el Homo Sapiens olvida su inteligencia en detrimento de sus instintos más básicos, le causarían un shock al rey de la teoría de la evolución.
En una novela catalogada como de género zombie, los muertos vivientes pasan rápidamente a un segundo plano para dejar paso al protagonismo de las nuevas especies que surgen para lograr sobrevivir a los muertos.
Trepidante la aventura, Fermín consigue enganchar al lector en la trama en las primeras páginas de su novela. Su prosa es, a la vez erudita y sencilla. Busca palabras inteligentes para describir lo difícil pero se recrea en las descripciones sencillas para dar fluidez a sus prosa.
Para los lectores de género zombie es una novela novedosa que les gustará mucho. Su recreación en las descripciones viscerales y de ámbito sexual hacen del libro un suculento manjar para los amantes del terror duro.
Para los lectores no tan amantes de la cruda descripción de la muerte y de escenas rudas de sexo, no por vicio sino por instinto básico, les agradará igualmente. No es una novela de zombies. Es diferente. Una historia que mezcla el género de los resucitados, con el más puro terror ancestral a no poder satisfacer nuestros instintos más primarios.

OPINIÓN PERSONAL

Cuando terminé de leer la novela, una pregunta giró en mi desorientada mente. ¿El hombre no es el último eslabón de la cadena? ¿La descabellada teoría de Fermín Moreno podría llegar a convertirse en realidad? Realmente su novela da mucho miedo.

LO MEJOR

La perfecta descripición de un mundo apocalíptico inmerso en la Cuarta Glaciación. La vorágine de nuevas especies que pululan en ese extraño mundo plagado de muertos vivientes y el recorrido evolucionista, que nos muestra su autor, del hombre en su actitud y en lo que es capaz de dejar atrás para sobrevivir como especie.

LO PEOR

La descripción exagerada para mi gusto en las escenas sexuales. El comienzo del libro asusta en ese sentido, pero una vez pasado el mal trago de leer e imaginar esas cruentas escenas, comienzas a darte cuenta de que el sexo es un instinto primario del ser humano, y que si no fuese por la cultura, posiblemente, ese horror sexual descrito por Fermín Moreno sería real y no una invención de novela.

He echado de menos más descripciones del escenario de la novela como el que describe la Zaragoza sepultada bajo el manto de la glaciación.




domingo, 25 de agosto de 2013

LA SEÑORA DE LAS MOSCAS



La conocí en un trabajo y me causó pavor contemplar su rostro. Unos ojos negros, profundos, sin apenas sentimiento humano, escrutaban el aire de la oficina. Nunca pensé que ese instinto que me avisaba de no acercarme a ella, fuera a convertirse en verdadero pánico.
Me enteré en las noticias de las dos. Varios jóvenes habían sido hallados en la orilla del río, muertos. Unas horribles heridas en sus cuerpos, causadas por la famosa mosca negra eran la causa oficial de la muerte.
En la ciudad se había declarado el toque de queda. A partir de la puesta de sol, todo el mundo debía estar en sus casas, encerrado, sin abrir ventanas. Se temía una plaga de mosca negra, debido a las extrañas y abundantes lluvias de la primavera.
En el trabajo todo transcurría con normalidad. Ella había desaparecido. En aquellos momentos no caí. Casi había olvidado ese mudo rostro que nunca sonreía.
Hace dos días recibí una escueta nota en mi buzón. Era ella. Me contaba que había huido de la ciudad, que sentía miedo de su poder. Me aseguraba que ella no quiso que sus amigos murieran a la orilla del río. No pudo controlarlas. Me rogaba que hablara con las autoridades para que levantaran el toque de queda. No existía ninguna plaga de mosca negra. Solo su mal humor....

viernes, 31 de mayo de 2013

LA MOTA

La lectura de aquella noche la tenía absorta. No pensaba. Su cerebro se hallaba vacío de malos pensamientos. Sólo las letras, que unidas formaban la historia, bailaban en su mundo interior, plagando sus neuronas de muertos, de dramas, de amores perdidos, de historias inventadas.
A esas altas horas de la noche se oía ulular a una lechuza. Sabía que era una lechuza porque la había espiado a través del visillo de su ventana una noche. Dormía en un grandioso laurel que creía salvaje en un solar vacío a la espera de ladrillo y, sobretodo, de dinero para crecer.
Una mota apareció en su libro electrónico. Desde que se lo habían regalado, casi siempre prefería irse a la cama con él. Echaba de menos el aroma de las hojas de los libros antiguos, pero esos los reservaba para sus viajes relámpagos a alguna playa perdida.
Pasó sus dedos por encima de su pantalla y la mota no se movió. Pensó quizá que era una mancha de la propia página, un archivo dañado o una fotocopia mal hecha subida a internet de forma ilegal. No le dio importancia y continuó en su lectura.
Al cabo de unos minutos o de unas horas; había perdido la noción del tiempo, enfrascada en la lectura, decidió poner punto y final a la sesión de la noche. Cerró el libro y se levantó para ir al baño.
En el espejo del lavabo la contempló. La mota seguía allí, no se había esfumado de su ojo al apagar el ebook. Y parecía más grande. Se restregó con el nudillo de su mano derecha, primero muy suave, y después con más ímpetu. La mota seguía allí, incluso parecía haberse hecho más grande.
Asustada, se acercó a su móvil y envió un mensaje. Al momento escuchó el habitual sonido de pajarito de su teléfono y leyó con rapidez.
"Anda, lávate con manzanilla, se te habrá metido una pestaña en el ojo, no seas paranoica, mujer".
Medio cabreada, medio divertida, fue a la cocina y puso agua a calentar. Mientras hervía el líquido, hizo zapping con el mando del televisor. Era ya muy tarde y la tele basura reinaba en todos los canales. Pasó los más de sesenta canales a la velocidad de la luz, hasta que en un descuido se percató de que su mota ocupaba una cuarta parte de la pantalla.
¿Se estaría quedando ciega? Regresó al cuarto de baño y se acercó al espejo, esperando ver a la molesta pestaña que invadía su ojo izquierdo.
Con los dedos de la mano izquierda se abrió el párpado y observó su ojo, que se movía nervioso de un lado a otro. Huía, o eso le pareció. Intentaba por todos los medios no ser invadido por la mota, cada vez más grande que iba apoderándose de toda la zona blanca del ojo, cubriéndola de una extraña oscuridad.....




Andrea llevaba dos días sin dar señales de vida. No contestaba al teléfono, no acudía la trabajo, y lo más extraño, no interaccionaba en las redes sociales, donde era muy popular.
La alarma la dio un vecino al percibir un extraño olor, como a fruta demasiado madura, casi como si estuviera podrida. Y llegaron los bomberos, y la policía, y la UVI móvil. Rompieron la puerta del apartamento de Andrea con un hacha y la encontraron en la cama, tumbada, inerte.
El olor se extendió por todo el bloque y hubo que colocarse pañuelos en la nariz para no vomitar. El cuerpo estaba hinchado y negro, los gusanos ya campaban a sus anchas por el cuerpo desnudo de la joven, y unas cuantas moscas, las de la muerte, revoloteaban por la habitación.
La autopsia no pudo esclarecer la causa de la muerte. Tuvieron su cuerpo en el Instituto Anatómico Forense de la ciudad mucho tiempo, estudiándolo. Llamaba la atención de los médicos que los ojos de Andrea estuvieran negros, como invadidos por una mancha que se había alimentado de sus iris.

Al cabo de unos meses, todas las personas que estuvieron en contacto con el cadáver, policías, bomberos, médicos, forenses.... comenzaron a ver una pequeña mota en su ojo izquierdo, al principio poco molesta, a la que no dieron ninguna importancia, hasta que.....